IntroducciónLa Red Iberoamericana de Reservas Marinas constituye una iniciativa llevada a cabo por un grupo de gestores de espacios marinos protegidos, americanos y españoles, que adoptaron la decisión de poner sus experiencias en común y abrir caminos para la realización conjunta de proyectos. Esta idea surgió durante la celebración de las I Jornadas Internacionales sobre Reservas Marinas que tuvo lugar en Murcia (España) durante los días 24, 25 y 26 de marzo de 1999.
La adhesión a la Red es totalmente libre y con el único compromiso de participar en la cooperación y el intercambio de información. Estos principios se reflejan en el protocolo de adhesión. El inicio de la Red, facilitado por la posibilidad del conocimiento mutuo de diversos gestores, fue posible gracias a la colaboración del Programa ARAUCARIA de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI).
El espacio marino protegido que se cita a pie del escrito ha adoptado la decisión de integrarse en la red iberoamericana de reservas marinas con los objetivos específicos siguientes:
Los fines de esta red serán:
La red garantizará su cohesión mediante una página WEB de cuyo desarrollo y mantenimiento se encargará la Secretaría General del Mar y cuya coordinación correrá a cargo del Instituto Español de Oceanografía.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en su 17ª Asamblea General, celebrada en 1988, recomendó la siguiente definición de áreas marinas protegidas:
"Cualquier área del territorio intermareal o submareal, cuyos fondos, aguas, flora y fauna asociadas, así como sus aspectos históricos y culturales, han sido preservados por las leyes o cualquier otra medida efectiva para proteger todo o parte del medio ambiente incluido en la misma."
Durante esa misma Asamblea, la UICN intentó profundizar en el concepto de protección. Para ello, definieron una serie de objetivos, de carácter bastante amplio, y propusieron que cualquier espacio que pretendiese considerarse como protegido debería cumplir, al menos, uno de dichos objetivos. Por su carácter ilustrativo merece la pena que los resumamos a continuación:
La gran variedad de figuras de protección que se han desarrollado, así como la diversidad de objetivos con los que se han creado, terminaron por originar una considerable confusión entre las personas interesadas en estas actividades. Por ese motivo, numerosas instituciones y expertos han intentado poner cierto orden, elaborando clasificaciones de áreas protegidas. Una vez más, ha sido la clasificación propuesta por la UICN la que más éxito ha tenido, siendo, actualmente, la referencia obligada cuando se habla de áreas protegidas. En su última revisión se recogen seis categorías de áreas protegidas:
No obstante, cada país, en virtud de su soberanía legislativa puede establecer figuras de protección con diferentes nombres.
En el mar la denominación genérica de Área Marina Protegida (MPA de sus siglas en inglés) designa cualquier zona que tiene un estatus legal de protección.
Una Reserva Marina es una zona delimitada del medio marino, dentro de la cual se regulan estrictamente las actividades que se pueden llevar a cabo, esencialmente las pesqueras. En las reservas marinas se cumplen tres objetivos básicos:
Las reservas pueden estar sometidas a una zonación, es decir, pueden practicarse diferentes actividades en diferentes zonas. Generalmente, en estos casos, existe una zona estrictamente protegida, donde se prohíbe cualquier extracción de flora y fauna. Estas actividades, indudablemente, están sometidas a una vigilancia para asegurar su cumplimiento.
Generalmente se pretende con las reservas marinas que la protección estricta de un área favorezca la reproducción, dentro de la misma, de las especies de interés pesquero y que esa abundancia de descendientes contribuya a la repoblación de las zonas adyacentes.
Subsidiariamente, la vigilancia en la reserva permite reducir los posibles conflictos entre los distintos grupos de usuarios, al tiempo que se ayuda a preservar la biodiversidad en la zona.